Textos

Fauna Humana / 2016 - 2017

 

La solidez constructiva, la precisión y sensibilidad en el trazo, tanto con esgrafiado como con lápiz, un aplicado y eficaz manejo del claroscuro y la modulación tonal en pos de una perfecta rendición volumétrica, son solo algunas de las virtudes técnicas destacables en el acabado oficio que exhibe Fer Pietra. A esto hay que sumarle, además, la intencionada amalgama de elementos narrativos diversos – más cerca del absurdo crítico, de la metáfora y la alegoría que del naturalismo – a los que apela para montar una suerte de teatralidad satírica, con personajes que asumen actitudes y poses a veces hieráticas, a veces impávidas, a veces intencionadas, que por momentos parecen extraídas de algún catálogo de manierismo neoclásico.

Hay un deliberado congelamiento casi escultórico en estas escenas, aunque también sobrevuela en la arquitectura de ellas un dejo de boceto operístico, como si Pietra quisiera aludir elìpticamente a la artificiosidad de ciertas coreografías sociales de clase que insinúan una determinada relacion de poder o de dominación.

El vestuario de las puestas en escena de Pietra es, muchas veces, apenas referencial, y en otras un manto arcaico con el cual se vuelve a subrayar la utilización por parte del artísta de alguna retórica de estatuaria antigua. A la vez, esos personajes fantasmales nos recuerdan las alusiones a las ilustraciones de Doré con las que, dicen, se inspiró Fellini en la secuencia de los baños termales de Ocho y Medio. Por otra parte, la presencia de marmóreas mascotas que, a veces, se convierten en seres mutantes con cabeza de animal y cuerpo de ser humano, parece indicar que Pietra apela indirectamente a la morfología de la fábula para alimentar sus calladas invectivas.

Asimismo, las relaciones de importancia de las figuras entre sí puede o no seguir la normativa de la proporcionalidad representativa, sea que el artista prefiera o no aludir a dimensiones simbólicas antes que físicas. Los rostros y fisonomías a los que evoca Pietra cubren un rango sociológico muy estricto, y en ese sentido se emparienta con los contenidos más directos de operaciones de metamorfosis, que parecen apuntar a la elaboración de una bizarra antropología monstruosa.

 

Eduardo Stupia, sobre Fauna Humana.

Buenos Aires, agosto 2016

Mutaciones cronológicas / 2014 - 2015

 

Esta serie representa ante todo el conflicto temporal; la angustia vivenciada en el recorrido hacia el camino finito. Representa por un lado, el trayecto vivido y la no posibilidad de continuidad.

Y por otro, la convivencia en un mismo cuerpo de dos seres divididos por el tiempo, por la experiencia y por el camino transitado. Los dos conceptos definen el título de esta serie. Todas las obras representadas mantienen la temática de cuerpos de diferentes edades contrastadas manifestadas por diversas partes del mismo. Y esta variedad corporal manifiesta la angustia de los protagonistas. El carácter surrealista generado por este contraste está implícito como carácter supremo en todas las imágenes. Cada personaje de esta historia mantiene una ambigüedad notable: cuerpos joviales con cabezas envejecidas y viceversa.

Las mutaciones cronológicas reflejan una vez más, una de las tantas descripciones del hombre urbano y contemporáneo que vive en las grandes ciudades. La ansiedad y la necesidad de que no se les escape el tiempo. Que el infinito sea posible. La sociedad en la que vivimos día a día nos exige diferentes roles y funciones de acuerdo a la edad que poseemos y la exigencia que nos llegue será proporcional ” a cuan exitosos somos”. Pero esa exigencia no es lineal. No tiene por qué ser igual en todos los casos. Esa descripción no formal y real es la que me interesa llevar a cabo en esta serie de trabajos. Llegar a quitar importancia a la visualización formal y pre juiciosa de los seres a través de su contenido temporal implícito y vislumbrar así un relato genuino, profundo y verdadero de los seres con los que convivimos en nuestra cotidianidad.

Fer Pietra

La simbiosis antropozoomorfa / 2012 - 2014

 

(Jung, 1964, 239) Podemos hacer una comparación entre el hombre moderno, contemporáneo y el hombre antiguo. El primero se encuentra reprimiendo sus instintos y el segundo no logra controlar sus impulsos. Podemos afirmar que en ambos casos el animal que se encuentra dentro del hombre se haya alejado de su propia naturaleza.

 

El término “Simbiosis antropozoomorfa” alude a dos conceptos profundamente relacionados entre sí. Por un lado la “simbiosis” en tanto fusión entre la figura humana y animal cuya unión representa una armonía destacable en todas las obras que presento. Por otro lado, el término “antropozoomorfo”, compuesto por dos conceptos. Lo “antropomorfo”, que podemos definirlo como algo que asemeja a la forma humana y lo “zoomorfo” que se refiere a figuras que adoptan cualquier forma animal. Por tanto, lo “antropozoomorfo” refiere a la convivencia entre estas dos  formas en las figuras centrales de mis imágenes. Expreso una mirada personal, poética y subjetiva. Reinvento un arquetipo de los denominados símbolos culturales transmitido a lo largo de los siglos e inclusive en el siglo xx. Visualizo la aparición del perro como animal protagonista que convive con el humano en todos los ciclos de estas obras. El nuevo uso de conceptos meramente establecidos y aceptados por muchas de las sociedades que conforman esta etapa de la historia humana como visualizaciones que expresan una narrativa esperanzadora hacia el espectador, es un desafío que me atrevo a llevar a cabo en la simbiosis antropozoomorfa. No solo desde una imagen visual crítica. No solo re significando los iconos de la cultura occidental como lo es la pareja monogámica, la represión, prohibición sexual y la moral religiosa sino también generando nuevos modos de expresar este discurso desde los lenguajes plásticos y visuales desde donde más me siento cómodo. Desde mi propia visión de lo que es hoy en día el mundo que nos rodea y condiciona.

Fer Pietra